28 may. 2009

Mi torpe corazón - Doctor Deseo



Como quisiera aprender a mirar por tus ojos,
Ponerme en tu piel, mostrarte el prisma manchado,
Por el que yo miro, por el que yo miro,
Por el que yo ahora grito te quiero.

Comunicación. Sí, esa cosa tan complicada.¿Realmente lo es? Por supuesto que cada persona piensa de un modo distinto, que hombres y mujeres tenemos un modo de razonar que varía indefectiblemente. ¿Cómo atajamos esto?

¿Es realmente tan importante saber como piensa la otra mitad de una pareja? Nos torturamos en muchas ocasiones pensando en si esto o aquello es lo correcto, si hicimos bien o mal, pensando que pensará nuestra pareja acerca de esto o aquello. Y, por supuesto, a nuestra pareja le sucederá lo mismo. ¿Porque no... tratar el tema con mayor naturalidad?

Sabiendo que cada uno opina de un modo, ¿No sería acaso más sencillo aceptar que tu pareja es como se muestra y piensa como lo hace? Sin buscarle tres pies al gato, sin darle vueltas con preguntas que no obtendrán la respuesta deseada. Porque sí, esperamos siempre que la respuesta sea la que tenemos en  mente. Craso error. Ante cualquier situación, cada persona opina a su manera. Quizá deberíamos entender y respetar esto.

Sería cuestión de magia el saber que opina, que quiere, que piensa nuestra pareja. Y la magia ya sabemos que es un engaño. Podemos conocer a una persona, conocer sus preferencias, aquello que odia... Pero no podemos basar nuestra vida en eso que sabemos y cambiar nuestra personalidad en base a ello. ¿En que nos convertiríamos? O, mejor dicho, ¿en quien?

Tal como decíamos antes, ¿porque no aceptar que esta persona piensa de este modo distinto al nuestro? Siempre que no nos suponga un enorme impedimento, no es más que un paso adelante necesario para mantener la unión entre dos personas.

Tal vez deberíamos centrarnos en nuestra propia persona y respetar y aceptar a aquellas personas con quienes compartimos nuestras vidas.

22 may. 2009

Nights in white satin - Moody blues



Qué romántico resulta escribir esas cartas de amor que nunca entregaremos. Qué romántico es sufrir por la persona deseada sabiendo que no nos corresponderá, siempre manteniendo esa esperanza viva.

¿Realmente es así? Honestamente, ¿preferimos sufrir de este modo antes que intentar dar un paso hacia delante? ¿De qué sirve gritarle al viento cuanto queremos a alguien si esa persona no lo sabe?

Podemos creer que es un imposible, que nunca lo conseguiremos. Perfecto, creámoslo así. Suframos sin motivo. Aunque seguramente sea conveniente intentarlo. Hacerle saber a esa persona lo que sentimos, lo que queremos. Si no nos corresponde (a lo cual está en su perfecto derecho), simplemente, eliminar cualquier rencor que pueda surgir (este es uno de los sentimientos más estúpidos) y seguir con nuestra vida, relegando a un segundo plano aquello que sentimos para, finalmente, relegarnos a ningún plano, hacer que no influya más en nuestra vida.

Puede que estas cartas de amor se escriban tras una ruptura. ¿De qué sirven? ¿Vamos a conseguir algo por hacerlo? Si queremos, sí. Si las escribimos con la intención de tirarlas, son perfectas. Si las escribimos con la intención de ir rebajando esa angustia, son perfectas. Pero siendo siempre totalmente conscientes de que no son más que eso, un desahogo que ha de ir haciendo su labor, poco a poco, con calma y sosiego.

Sea el caso que sea, por romántico que resulte, no tienen utilidad alguna si no hacemos nada al respecto, si no hay una intención que no sea el "sufrir por sufrir" y regodearnos en nuestro propio sufrimiento con esos "que pensa doy, con lo buena persona que soy y mira como pasa de mi" y similares...

¿Cuantas de estas cartas has escrito tú?

19 may. 2009

Poison - Alice Cooper



Tu cruel recurso,
Tu sangre tan helada,
Una mirada podría matar,
Mi dolor su encanto.

¿Merece la pena perseguir a una persona así? Sí, nos atrae, nos supone un reto, es, en ocasiones, un impulso incontrolable. Seamos personas sensatas. ¿Tanto nos gusta sufrir así, gratuitamente? Seguro que bastantes de personas de entre quienes leeis a diario este blog os habéis sentido en esta encrucijada, pensando, como reza esta canción:

Eres veneno bajo de mi piel.

Pero seguimos ahí. Sin saber porque, sabiendo que no conseguiremos nada. Pensando si somos un juguete, una mera diversión. Pensando si esta persona piensa y siente una cosa, pero demuestra otra. Y tratamos de comprender, intentamos resolver esta ecuación. Lastimosamente, si esa persona tan fría que nos supone un reto tan grande no quiere que entremos en su mundo, nunca conseguiremos nada. Por lo tanto, ¿Qué hacer?

Veamos, podemos alejarnos, o podemos seguir intentando. Es decisión personal el desaparecer de la vida de esta persona, alejarnos. En el futuro, quizá llegue un nuevo acercamiento, o quizá no. No debería importar. También es decisión nuestra el permanecer ahí. Tratando de comprender quien es, intentando averiguar que es aquello que tanto nos atrae, pensando en el motivo por el cual estamos en esta situación. De este modo, igual que si lo damos por perdido, puede que consigamos nuestro objetivo o puede que no.

Ahora bien, ¿Qué es más importante en tu vida? ¿Conseguir ese reto o ser quien quieres ser? ¿Cambiar en algo para conseguir nuestro objeto de deseo (o amor), o permanecer como somos y, pase lo que pase, seguir siendo quienes somos?

En el campo de la seducción, hemos visto e intentado mil "trucos", hemos intentado hacer muchas cosas. Entrar con todo en el primer momento, ganarnos la confianza de esa persona, intentar convertirnos en personas necesarias en su vida. Todo es válido, cada persona decide que hace con su vida y aquello que le acontezca. Aunque siempre quedará una pregunta en el aire.

Todo en esta vida tiene un principio y un final. Cuando llega ese final, ¿Quien serás? ¿La misma persona que siempre fuiste (con la lógica evolución que haya sufrido tu vida), o serás esa persona que se transformó para conseguir aquello que deseaba?

Si hay algo que rompe esa norma de que siempre hay un final para todo, es nuestra propia vida. Siempre nos tendremos, somos la persona a quien más hay que cuidar y, sobre todo, respetar. ¿Hasta que punto es lícito convertirte en quien no eres para conseguir tus objetivos? Esta última pregunta es tan válida para las relaciones sentimentales, como laborales... Como para cualquier aspecto de nuestras vidas.

17 may. 2009

Blaze of glory - Bon Jovi (subtitulada)



No se donde he estado,
Sólo dios sabe donde he estado.

¿No sabes que has hecho con tu vida? ¿Acaso reniegas de ella? Lo que eres hoy, es el resultado de lo que fuiste ayer. Algo de importancia debe tener el camino ya recorrido. Aunque de este tema ya hemos hablado largo y tendido. Por el momento, le daremos cancha a otra parte de esta canción que también tiene relación con este tema.

Me preguntas si he conocido el amor,
Y que es como cantar bajo la lluvia.
Bueno, he visto llegar el amor,
Lo he visto dispararse,
Lo he visto morir en vano.

¿Puede realmente uno de los sentimientos más profundos de nuestra vida morir en vano? Quien piense que el amor muere en vano, no ha amado. En mayor o menor medida, en nuestra vida llevamos siempre a cuestas una parte de aquello que vivimos, somos una parte de las personas que conocimos, las personas a quienes hemos amado, son una parte de nuestras vidas. Da lo mismo si fuimos correspondidos o no, si dejamos rompimos la relación o fue la otra persona quien la rompió. Es totalmente indiferente.

En muchas ocasiones nos cuesta verlo de este modo, admitir y aceptar que así fue y así es. Sin embargo, vienen a nuestra mente algunas veces escenas de aquellas relaciones. En ese momento es cuando podemos darnos cuenta de que sí, forman parte de nuestra vida. Podemos negarlo, resistirnos a ello, tratar de convencernos de lo contrario. 

Recordemos que todo cuanto acontezca en nuestras vidas es positivo, siempre. De cualquier suceso podemos salir con mayor amor propio, con mayor confianza, con más experiencia, con más y mejores conocimientos. Este es el legado que nos dejan esas personas a las que amamos. Renegar de esto, no tiene sentido. Ningún sentido.

Hay personas que se obcecarán en rebatir estas palabras. Mas, no son más que hechos. Al rebatir estas palabras, se les da validez. Aunque el objetivo no es este. En este caso, la meta es que le dediquéis un minuto a aquello que os haya podido ofrecer esta entrada.

12 may. 2009

La senda del tiempo - Celtas cortos






Que levante la mano quien no se haya sentido así en algún momento en su vida. Melancolía, recordando lo que fue y lo que pudo haber sido, pensando en lo bueno que tuvimos, en aquello que se fue.

Añorar el pasado, sentir que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y miramos atrás, en unos casos sonreímos, en otros lloramos. Rara vez deja indiferente el recuerdo que nos pasa por la mente en esos momentos. Otras veces sentimos lo que nombramos anteriormente, "todo tiempo pasado fue mejor". Y no le vemos sentido al hoy, al presente. Por supuesto, el futuro carece de importancia, pues no queremos que llegue. Queremos recuperar el segundo que ya pasó, corregir aquel error que cometimos. Sentimos que no somos quienes fuimos.

Ese es el momento perfecto para recordar que cualquier tiempo pasado no fue mejor. Es el momento de recordar que todo momento en nuestras vidas es el mejor. El momento bueno, el momento malo. Ese momento en que nos divertimos y no queremos que acabe, ese momento malo que nos hunde y queremos que acabe lo antes posible. Esos son nuestros mejores momentos, todos. 

Cada segundo cuenta, cada paso en nuestras vidas nos forma, nos pule y nos hace brillar cada vez más. Siempre que así lo deseemos. Los momentos malos nos hacen más fuertes, de ellos aprendemos a no repetirlos. Los momentos buenos nos muestran aquello que somos capaces de hacer, aquello que somos capaces de sentir (igual que un mal momento también nos muestra aquello que sentimos).

Despreciar nuestro pasado es despreciar nuestra vida presente. Vivir con nuestra mente en el pasado, es despreciar nuestra vida presente. Es el primer paso para enterrar nuestro futuro, a menos que cambiemos.

Cualquier momento de nuestra vida es tan bueno como cualquier otro para ese cambio.

11 may. 2009

Concurso 'Cómo dejarde ser un single'

Os recordamos que este viernes finaliza el plazo de entrega de entradas para el concurso del blog.

Sorteamos el libro 'Cómo dejar de ser un single' de Carlos Burgos.


Para conocer las características del concurso, no tenéis más que pinchar sobre este enlace:

'Cómo dejar de ser un single'

10 may. 2009

Dime que me quieres - Los Lunes

Queremos en esta entrada agradecer la sugerencia de una lectora de este blog que nos envió por correo una sugerencia tras leer la entrada de "More than words" recordándonos esta canción. Si quieres ser tú quien recomiende una canción, no tienes más que enviar tus sugerencias u opiniones a la siguiente dirección de correo: equipoblogs@gmail.com







La importancia de las palabras. Son nuestra vía de comunicación más sencilla, la más utilizada, la más directa. De este modo decimos lo que sentimos, escuchamos lo que sienten los demás. Y nos gusta escuchar esos "Te quiero" de boca de la persona a la que queremos.

¿Porqué necesitamos que nuestra pareja nos diga lo que siente por nosotros? Por supuesto que halaga escuchar a nuestra pareja decirnos que nos quiere, hay que ser muy insensible para que no sea así. Pero de ahí a necesitar escucharlo, hay un trecho.

Necesitamos escucharlo por falta de autoestima, por inseguridades propias, por miedo a que hayan dejado de querernos... Siempre por motivos ajenos a nuestras parejas, por motivos propios. 

¿Cuántas veces preguntaste aquello de "¿Me quieres?"? ¿Porqué lo hiciste? Quizá pienses que porque veías distante a tu pareja, o porque crees que la relación ha bajado en intensidad. Realizando un pequeño ejercicio de introspección, te darás cuenta del verdadero motivo. Lo hiciste porque tú (no la relación) necesitabas escucharlo. Tenías un día malo, estabas triste, tenías, por cualquier motivo, miedo de que ya no te quisiese...

Un "Te quiero" es quizá una de las combinaciones de palabras que más nos gusta escuchar. Sin embargo, nos gusta también que, además de decírnoslo, nuestra pareja lo sienta. Y aquí es donde llega la controversia. ¿Porqué si queremos que lo sienta, "obligamos" a que nos lo diga? Ya lo nombramos antes, falta de amor propio, inseguridad, autoestima baja, miedos... Son estos unos de los mayores enemigos de una relación.

En vez de centrarnos en que nos digan "Te quiero", ¿porqué no tratar de querenos un poco más? Estar a gusto con nuestra propia existencia, tener una mayor seguridad, no temer que dejen de querernos. Son estas algunas de las cosas que deberíamos hacer en vez de tratar de sustituir nuestras faltas con las palabras de otras personas. Por más que nuestra pareja nos diga que nos quiere, si no nos queremos, si seguimos con inseguridades, seguiremos sintiendo ese vacío que tratamos de llenar a través de las palabras de otra persona, cuando debería ser cada persona quien se llenase a si misma sin esperar (o pedir) que nuestra pareja supla esa carencia que tenemos.

Y tú, ¿Porqué crees que pedimos que se nos diga cuánto nos quiere nuestra pareja?

Para finalizar, os dejamos con dos versiones más de esta canción.


7 may. 2009

Bajo la luz de la luna - Los Rebeldes



Qué recuerdos, qué momentos... ¿Lo recordáis? Sí, ese momento, con esa persona. Ese instante que no debía acabar nunca y siempre quisistéis repetir, pero que fuese exactamente igual. Sin embargo;

Bajo la luz de la luna,
me dijiste adiós.
Con lágrimas en la cara,
me rompiste el corazón.

Casi todo lo que empieza, acaba. Mil motivos pueden provocar ese final. Realmente, en el fondo, no importan esos motivos. Antes o después, vuelan de nuestros corazones, de nuestras mentes. Finalmente, salvo en casos de personas rencorosas y que no aceptan haber perdido a su pareja, personas que no aceptan que en su vida sucedan cosas que ellos no quieren, sucede que...

Y yo se que nunca olvidaré,
que bajo la luz de la luna, yo te amé.

Recordamos, sonreímos al recordar. Sonreímos porque el rencor, además de ser una estupidez, es una suerte de sentimiendo que no sirve de nada. Bueno, quizá sí sirva de algo, para amargarnos la vida y seguir dándole vueltas a "que mala persona es, con todo lo que yo he hecho" y demás sandeces.

Pero dejemos de lado esa parte negativa. No hay motivo para renegar de esos momentos que tanto nos hicieron sentir. No hay razón para ello. Siempre que no nos dañen, que no los recordemos con tristeza, por "aquello que perdí". Son recuerdos que nos han formado como personas, que compartimos con una persona que significó mucho en nuestra vida y siempre será parte de ella. Independientemente de como fuese el final de esa historia, es indefectiblemente, parte de nuestras vidas.

Tampoco hay motivo para enterrar esos recuerdos. Ni para forzarnos a olvidarlos. ¿Porqué ha de ser negativo mirar hacia atrás? 

En vuestro caso, ¿Preferís no mirar atrás? ¿Preferís enterrar esos recuerdos o, más bien, tenerlos como una parte de vuestra vida digna de recordar?

4 may. 2009

More than words - Extreme (subtitulado)



Te quiero. Es curiosa la importancia que le damos al escuchar estas dos palabras. Cuando estamos enamorados de la persona de cuya boca brotan estas palabras, sentimos un pequeño torrente de emociones instantáneas que nos alejan de las penas durante un momento, nos hacen sonreír y sentir una dicha que otras cosas no son capaces de acercarnos.

Pero, siempre hay un pero... ¿Qué hay de ese acto, ese movimiento, esa caricia, esa mirada que nos dice esto y mucho más? Tendemos a necesitar las palabras, no los actos, no esos hechos. Dos palabras son muy fáciles de decir. Recordar que, con un mínimo esfuerzo y sin romper nuestras tareas, podemos entregarle a quien amamos ese detalle que sabemos que le gustará, ese objeto que necesita y no encuentra... ¿Acaso no debiera esto ser incluso más intenso que un "te quiero"? 
No es un simple impulso, no es algo con lo que se pueda engañar o mentir a alguien, o que se diga por el típico/tópico "así está feliz". No, es un acto, un hecho, que no es sólo lo que se ve a primera vista. Incluye el pensar anteriormente, una parte de esfuerzo, se ha dedicado un tiempo. Ha sido un hecho realizado por una persona para otra. 

No es necesario el gastar un dinero, ni mucho menos. Aparecer por sorpresa en su trabajo, en su lugar de estudios. Una escapada fortuita a cualquier sitio donde os encontréis cómodos, ese lugar donde compartís tantos buenos momentos. Preparar una cena con los platos que sabemos que le gustan a quien amamos.

Este tipo de detalles, estos actos, dicen mucho más que un "te quiero". No tienen porque desaparecer estas dos palabras, pero quizá sí cobrar una mayor importancia esos "te quiero" que no se dicen, los que se ven.