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16 may 2010

Por ti - Melon Diesel



Pero tú, solamente tú,
Puedes lograr...
Ver mi claridad.

Por ti, seré, la luz que ilumina tu amanecer,
Por ti, seré, la sal que acaricia toda tu piel.

Y sigue. Todos conocemos a una persona (o más de una), que nos cala profundamente. Sabemos que lo sabe toco (o casi) de nosotros. Y aunque en nuestras relaciones hayamos seguido con nuestras vidas, compartiendo ésta con nuestra pareja, esta vez nos decimos "oye, que esto nunca me había pasado, voy a dedicarle más tiempo". Bien... Has puesto el primer ladrillo para que la relación se acabe. Que se acabará de todos modos, pero... Si estamos a gusto, ¿porque provocar ese fin? Consciente o inconscientemente, así sucede.

Entregarse de ese modo no es sano. No ya sólo porque perdemos una parte de quien somos, restamos tiempo a nuestra vida para entregárselo a otra persona, sino que, además, dejamos una imagen un tanto pobre de quien somos.

¿Qué piensas de una persona que pasa el día preguntándote que quieres hacer, como quieres hacerlo, cuando quieres hacerlo...? Personalidad le queda poca. Intenta agradarnos, es obvio, pero se equivoca en el concepto. Si yo me enamoro de alguien, me enamoro de quien he conocido. Pero si cambia de este modo, ya no es la misma persona de la que me enamoré, es una burda imitación de aquello. Y, por supuesto, me acabo cansando y o bien rompo con esa situación, o bien aparece otra persona en mi vida y... Vaya, rompo con esa relación. Sea como sea, si nada cambia, la relación acaba.

Si te enamoras de alguien por como es, si alguien se enamora de ti por como eres, ¿qué motivo hay para cambiar tan radicalmente? Aunque en algún momento de la relación puedas creerlo, no existe ese motivo.

Quizá veas que ya hay problemas en la relación. Y decides entregarte un poco. Nada cambia, quizá durante un breve lapso de tiempo, pero realmente nada cambia. Y te entregas aún más "es que no le he dado suficiente, tengo que dar más". Y sucede lo mismo. Un pequeño espacio de tiempo en el que todo mejora y vuelta a lo mismo... Y sigues insistiendo, y metiendo la pata más y más. Hasta que se cansan de ti y, o bien tienen los cojones suficientes para dejarte sin más, o bien se buscan cualquier burda excusa con tal de atenuar tu dolor, porque en el fondo "no es por ti, es por mi". Y tú te lo crees. Que es posible, pero poco frecuente. Y lo sabes. Mira a tu alrededor y date cuenta de ello.

19 may 2009

Poison - Alice Cooper



Tu cruel recurso,
Tu sangre tan helada,
Una mirada podría matar,
Mi dolor su encanto.

¿Merece la pena perseguir a una persona así? Sí, nos atrae, nos supone un reto, es, en ocasiones, un impulso incontrolable. Seamos personas sensatas. ¿Tanto nos gusta sufrir así, gratuitamente? Seguro que bastantes de personas de entre quienes leeis a diario este blog os habéis sentido en esta encrucijada, pensando, como reza esta canción:

Eres veneno bajo de mi piel.

Pero seguimos ahí. Sin saber porque, sabiendo que no conseguiremos nada. Pensando si somos un juguete, una mera diversión. Pensando si esta persona piensa y siente una cosa, pero demuestra otra. Y tratamos de comprender, intentamos resolver esta ecuación. Lastimosamente, si esa persona tan fría que nos supone un reto tan grande no quiere que entremos en su mundo, nunca conseguiremos nada. Por lo tanto, ¿Qué hacer?

Veamos, podemos alejarnos, o podemos seguir intentando. Es decisión personal el desaparecer de la vida de esta persona, alejarnos. En el futuro, quizá llegue un nuevo acercamiento, o quizá no. No debería importar. También es decisión nuestra el permanecer ahí. Tratando de comprender quien es, intentando averiguar que es aquello que tanto nos atrae, pensando en el motivo por el cual estamos en esta situación. De este modo, igual que si lo damos por perdido, puede que consigamos nuestro objetivo o puede que no.

Ahora bien, ¿Qué es más importante en tu vida? ¿Conseguir ese reto o ser quien quieres ser? ¿Cambiar en algo para conseguir nuestro objeto de deseo (o amor), o permanecer como somos y, pase lo que pase, seguir siendo quienes somos?

En el campo de la seducción, hemos visto e intentado mil "trucos", hemos intentado hacer muchas cosas. Entrar con todo en el primer momento, ganarnos la confianza de esa persona, intentar convertirnos en personas necesarias en su vida. Todo es válido, cada persona decide que hace con su vida y aquello que le acontezca. Aunque siempre quedará una pregunta en el aire.

Todo en esta vida tiene un principio y un final. Cuando llega ese final, ¿Quien serás? ¿La misma persona que siempre fuiste (con la lógica evolución que haya sufrido tu vida), o serás esa persona que se transformó para conseguir aquello que deseaba?

Si hay algo que rompe esa norma de que siempre hay un final para todo, es nuestra propia vida. Siempre nos tendremos, somos la persona a quien más hay que cuidar y, sobre todo, respetar. ¿Hasta que punto es lícito convertirte en quien no eres para conseguir tus objetivos? Esta última pregunta es tan válida para las relaciones sentimentales, como laborales... Como para cualquier aspecto de nuestras vidas.

30 abr 2009

Malas intenciones - Héroes del silencio







Cuantas contradicciones vivimos en nuestro fuero interno a lo largo de la vida... Esos momentos en los que batallamos con nuestra propia mente y nuestro corazón. Pelean nuestros pensamientos y sentimientos. Veamos un pequeño ejemplo de ello:

Si supiera al menos lo que quieres,
no me obligues a cambiar de actitud.

Por un lado tratamos de seguir siendo nosotros mismos, que todo vaya bien sin cambiar nada en nuestra personalidad. Tratamos de formar un uno indivisible. Por otro lado, tememos que, para conseguir que no existan ciertos problemas, tengamos que dejar atrás una parte de nuestra forma de ser.

Nos sucede muy a menudo. No queremos perder a la persona a la que tantos sentimientos le profesamos. Sabemos que para no perder a esta persona, hemos de dejar de lado algo nuestro. Y sufrimos... ¿Merecerá la pena? ¿Hará lo mismo por mi? ¿Porque tengo que cambiar yo? ¿No podríamos cambiar los dos?

¿Qué podemos hacer en estos casos? ¿Ceder, pedir algo a cambio? Difícil cuando los sentimientos dominan parte de nuestra razón.

¿Lo más razonable? Hablar y escuchar. En base a ello, decidir, con la cabeza. Podemos sentir que preferimos decidir con el sentimiento, pero tal vez sea positivo pensar que tuvimos vida antes de conocer a esa persona y, sin esa persona a nuestro lado, la seguiremos teniendo. Aunque siempre hay de quien prefiere perder su pequeña parcela en favor de la persona amada. Hasta que, a causa de esa entrega excesiva que se va produciendo a medida que pasa el tiempo, esa persona amada se cansa de estar junto a alguien sin vida. Hasta que esa persona amada decide que con que vivir su vida por si misma es suficiente, no necesita que nadie más viva su vida.

No hablamos de romper cualquier relación ante este tipo de situaciones, sino de analizar dichas situaciones friamente, siendo conscientes de nuestra propia vida, la parte más importante de nuestras vidas. Aunque haya de quien nos ayude a ser personas más grandes, mejores, si una persona no quiere mejorar, no importa lo que se le diga, no importa lo que lea.

20 abr 2009

Every breath you take - Sting (Directo)



Leed la letra. ¿Realmente aguantaríais a alguien así a vuestro lado? ¿A una persona para quien toda su vida es su pareja, que no vive su vida sino la de la otra persona? Pensadlo un momento y luego, si queréis, seguid leyendo.

Desde que te fuiste me perdí del todo,
de noche sueño y sólo veo tu rostro,
miro alrededor, pero eres irreemplazable,
siento frío y deseo tus abrazos
sigo llorando nena, por favor...

Cuánto quiere a esa persona... ¿Verdad? No podría vivir sin ella, no podría vivir sin su presencia, no podría vivir sin saber que hace, que dice, como respira, como pestañea.

Tenemos, en muchas ocasiones, la equivocada creencia de pensar que, cuanto más se esté pendiente de la otra persona, cuánto más entreguemos de nuestra propia vida a esa persona, más felices seremos. Al ver a esa otra persona, a quien queremos, feliz. Un momento, ¿queremos a esa persona? ¿O acaso dependemos brutalmente de ella?

Sentimos la necesidad de acceder a los ruegos de las demás personas. Luego llega la ruptura, y pensamos "pero si yo lo hice todo bien, fui la pareja perfecta, no puede ponerme ni una pega". Y, ¿qué hacemos? Sí, la opción más rastrera, "es que son todos/as iguales, a partir de ahora, seré yo a quien haya que perseguir, no daré nada de mi si no lo recibo antes..." y demás lindezas.

Aplaudamos esta actitud. En breve se sentirá peor esta persona. ¿Qué puede recibir alguien que actúa de este modo? Empezando por poco aprendizaje en el camino de la vida...

¿Porqué no tratamos de ser nosotros mismos? ¿Porqué no intenta cada persona vivir su vida y compartirla, COMPARTIRLA, con quien estime conveniente? ¿Hay alguien a quien le guste tener en su vida a una persona entregada a sus caprichos o deseos, sin personalidad alguna?